lunes, 3 de agosto de 2015

En la inexistente riqueza y en la absoluta pobreza: "Misericordia", De Galdós.


Título: Misericordia.
Autor: Benito Pérez Galdós.
Año de publicación original: 1897.
Editorial: Cátedra, reedición de 2004. También disponible en Vicens Vives, Alianza, Alfaguara, Akal, Laberinto, Anaya, etc −recomiendo Cátedra y Vicens Vives.−
Páginas: 324.




Misericordia constituye uno de los mayores logros dentro de la novelística galdosiana. La obra, la penúltima de la serie de Novelas españolas contemporáneas que se abrió con La desheredada (1881) y que concluyó con El abuelo (1897) vio la luz en el mismo año que esta −aunque se publicó antes− en unas fechas muy importantes para el autor debido a su ingreso en la Real Academia Española de la lengua y de su implicación activa en el terreno de la política tras el asesinato de Cánovas del Castillo, principal instigador del sistema de la Restauración borbónica y dirigente del partido conservador, con cuya muerte empezó a zozobrar dicho régimen.
Galdós.
La novela, protagonizada por la dulce y mártir Benina, desprende como principal argumento el tema del ideal cristiano que encarna la caridad misericordiosa desinteresada, idea que ya trabajó en Marianela (1878) y que posteriormente perfeccionaría en Nazarín (1895) y Halma (1895) para acabar culminando en Misericordia mediante la figura de Nina, personificación de dicho sentimiento caritativo. Si bien es cierto que el tema anteriormente aludido es el principal dentro de la obra, esta destaca por ser, sobre todo, un estudio sociológico de las clases más miserables de la Restauración española, y es que no hay que olvidar que el Madrid de finales de siglo fue la ciudad con el mayor índice de mortandad de la Europa decimonónica. Este mismo aspecto fue reconocido de forma oficial por el autor en el prólogo que escribió expresamente para la edición francesa de 1913, en la cual declaró lo siguiente:

«En Misericordia me propuse descender a las capas ínfimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos más humildes, la suma pobreza, la mendicidad profesional, la vagancia viciosa, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca o criminal... Para esto hube de emplear largos meses en observaciones y estudios directos del natural, visitando las guaridas de gente mísera o maleante que se alberga en los populosos barrios del sur de Madrid. Acompañado de policías escudriñé las "casas de dormir" de las calles de Mediodía Grande y del Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los más rebajados prosélitos de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de médico de la Higiene municipal. No me bastaba esto para observar los espectáculos más tristes de la degradación humana, y solicitando la amistad de algunos administradores de las casas que aquí llamamos "de corredor", donde hacinadas viven las familias del proletariado ínfimo, pude ver de cerca la pobreza honrada y los más desolados episodios del dolor y la abnegación en las capitales populosas...»

Como autor realista, Galdós pretendió reflejar con exactitud todos los detalles de esa clase protagonista, hecho que puede observarse no solo ya en su modo de vida, en los lugares que habitan o, incluso, en su propia jerarquía, sino que, como ya viene siendo costumbre en su novelística, Galdós imita la forma de hablar de esta capa social.
Nina y Ponte en la adaptación cinematográfica.
Así pues, los protagonistas principales de Misericordia serán estos mendigos, entre los que destacaran el ciego Almuedena −nombre peculiar, aunque el verdadero sea Mordejai− y la protagonista, Benina, criada y fiel servidora de doña Paca y su familia, miembros del otro extracto social predominante de la novela: la burguesía venida a menos. A su lado, aunque en menor medida, cabe destacar las otras dos clases existentes de la sociedad española del momento, a saber, la clase alta y acomodada, donde se encontraría don Carlos, o esa clase media-baja encabezada por Juliana y por un enderezado Antoñito, el hijo mayor de doña Paca. La crisis de fin de siglo fue un período intenso dentro de la historia de España, crisis que afectó principalmente a los burgueses y a los estratos religiosos de la sociedad. Efectivamente, y tras la ley de desamortización aplicada por Mendizábal, el antiguo Madrid sufrió una repentina metamorfosis no solo ya en su estructura, sino en su geografía, algo de lo que el propio Galdos se valdrá para establecer esa conexión de personajes y espacios.
Misericordia es, sin duda alguna, un excelente mosaico social en el que el lector es testigo de cómo los habitantes del Madrid decimonónico se van ahogando, lentamente, en un mar de miseria y penuria. Galdós demuestra con esta novela que es, sin duda, no solo ya el verdadero icono del Realismo y el Naturalismo español, sino que, además, puede presumir, y con orgullo, de ser uno de los mayores novelistas que ha dado este país, alzándose como un verdadero hito difícil y prácticamente imposible de superar en cuanto a referente −es uno de mis dioses literarios−.

Como pequeño detalle, y ya para concluir, me gustaría mostraros con una enorme satisfacción unas fotos que yo mismo he realizado sobre la versión anteriormente aludida, la de 1913, en la cual Galdós escribió aquel prólogo en el que argumentaba y exponía con erudición los motivos que le impulsaron a escribir semejante obra de arte. La conseguí por un precio básicamente risible −el vendedor no era consciente de lo que tenía entre las manos−, teniendo en cuenta el gran valor que se le atribuye a esta edición −aunque obviamente no sea la primera− pero poseerla me provoca una gratificante felicidad pues, no en vano, esta edición −de la que ya hace 102 años− es una de mis posesiones más preciadas y sería uno de los primeros volúmenes que rescataría de mis estanterías en caso de incendio, sin duda. En definitiva, si eres amante de la novela decimonónica y en especial de Galdós, no puedes dejar escapar una de sus últimas y más perfectas producciones:

Portada.
Lámina a color que ilustra a Nina y a Doña Paca (se supone.)

Firma del autor al final del prólogo de la edición.

2 comentarios:

  1. Excelente reseña. "Misericordia" es una de las novelas que aún tengo pendientes del universo galdosiano. Maravillosa la edición que has conseguido. ¡Guárdala bajo llave! Un saludo.

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    1. La novela no tiene desperdicio, en cuanto tengas la oportunidad de ir a por ella no la desaproveches, pues la labor emprendida por Galdós resulta fascinante. Y en cuanto a la edición, por supuesto, esta no sale de casa por nada del mundo. ¡Si le pasa algo me muero!
      Un saludo, Jesús. Nos vamos leyendo.

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