lunes, 20 de abril de 2015

Tierras lejanas: Saga "La caída de los reinos", de Morgan Rhodes.



Título: La caída de los reinos & La primavera de los rebeldes (Saga La caída de los reinos).
Autora: Morgan Rhodes.
Año de publicación: 2013 −Caída− y 2014 −Primavera−.
Número de páginas: 432 −Caída− y 448 −Primavera−.
Editorial: SM y Cruïlla.




La fantasía es mi género predilecto, sin duda alguna. Mis estanterías están repletas de novelas de aventuras con toques mitológicos, folclóricos y fantasiosos. Es por ese motivo que cuando hace dos años conocí la existencia de esta saga −que acababa de salir−, me lancé enseguida a por ella. Es probable que muchos la conozcáis, pues la primera parte llegó haciendo ruido a nuestro país. La editorial SM, la encargada en publicarla, se encargó de hacerle una gran promoción con aquel reto entre bloggers donde cada uno establecía la competencia que la editorial dictaminó en representación de uno de los tres territorios de Mytica, región ficticia en la que suceden los hechos de la novela. Al año siguiente leí la segunda parte con muchas ganas, pues la primera me dejó un buen sabor de boca. La segunda también me gustó mucho y como hace casi dos semanas que salió la tercera parte al fin −la cual pienso conseguir durante esta próxima díada de Sant Jordi− decidí realizar una reseña múltiple de ambas novelas. Allí vamos.

Mapa sin localizaciones.
La caída de los reinos nos sitúa en la tierra de Mytica, una región similar a una isla de proporciones desmedidas que se encuentra fragmentada en «tres» reinos, y digo tres entre comillas porque hay uno en concreto que para mí no lo es, pues no está gobernado por ningún monarca. Estos «tres» reinos responden a los nombres de Auranos, Paelsia y Limeros. Auranos es de los tres el lugar más apetecible, rico en vegetación y con un clima espléndido, siempre primaveral-veraniego y con unos recursos envidiables, gobernado por el rey Corvin Bellos. Paelsia es la región central, el lugar más pobre de toda Mytica. Allí la mayoría son jornaleros con unas condiciones de vida pésimas, todos más pobres que las ratas. Cada día muere mucha gente por falta de alimentos o agotamiento físico por los duros trabajos que tienen que llevar a cabo para sobrevivir bajo las falsas esperanzas que les proporciona el caudillo Basilius, gobernador del lugar. Limeros es el último de todos, y es la tierra del frío, donde casi siempre es invierno −¿Alguien ha dicho Invernalia?− y el clima es frío como el corazón de sus habitantes −a excepción de una muchacha de la que pronto hablaré− cuyo destino se encuentra en las manos del rey Gaius Damora, un ser cruel, despiadado y ambicioso. Pero la geografía no lo es todo en Mytica, pues esta posee un par de rasgos muy distintivos: uno de ellos es su dogma, que dictamina la existencia de dos diosas, Cleiona, diosa del fuego y el viento, adorada en Auranos −aunque sus habitantes ignoren bastante el clero− y Valoria, diosa del agua y la tierra, adorada en Limeros. Paelsia, nuevamente, se diferencia de las otros dos al no presentar ningún culto. El otro es lo que se esconde en este mágico lugar.

Reino de Auranos.
Cuenta la leyenda que ambas diosas lucharon hasta destruirse la una a la otra. Tras el enfrentamiento, nacieron los vástagos, cuatro joyas-piedras que encierran cada una un poder elemental que se dispersaron por toda Mytca −aunque se sospecha que se deben encontrar en Auranos, motivo por el cual el reino es tan próspero y rico− muchos siglos atrás. Con el tiempo esto se convirtió en leyenda y muchos dejaron de creer la existencia de los vástagos, a excepción, claro está, de aquellos que creen en la profecía que dicta que una joven hechicera será la encargada de hacer regresar el equilibrio a Mytca, pues la magia se está agotando tanto que incluso los Vigías, unos seres inmortales que habitan en una región espiritual fuera del alcance terrenal denominada Santuario, corren peligro. La magia debe regresar a Mytca pronto o sino, algo fatal sucederá −sospechosamente muy parecido al videojuego de Golden Sun−..

Región de Paelsia.
Esta es, a grandes rasgos, la historia del mundo creado por Morgan Rhodes. Partiendo de esto, nos situamos en el tiempo presente de la narración y seremos testigos, muy pronto, de cómo el desastre se desatará sobre Mytica. Las tensiones son muy altas, pero tras el asesinato de un paelsiano a manos de un auriano, el conflicto se desatará. El rey Gaius, que anda tras los vástagos, aprovechará el rencor de los paelsianos para con los aurianos y pactará una alianza con Basilius, el caudillo, para enfrentarse a Auranos y, así, obtener los vástagos y el control sobre toda Mytica. En medio de esta guerra sucederán muchas cosas y sus actos afectarán sobre manera a los cinco protagonistas: Cleiona Bellos −Cleo para los amigos−, la bella princesa de Auranos; Jonás Agallón, joven paelsiano y hermano de Tomás, el muchacho asesinado al inicio de la novela que pasará a ser el hombre de confianza de Basilius que recela plenamente del rey Gaius y de los objetivos de sus planes. En Limeros estarán Magnus y Lucía Damora, príncipes del lugar. Lucía es una joven dulce y tierna, cariñosa y querida por todos −la aludida al principio−, muy opuesta a su hermano Magnus, frío y serio con una especie de relación de amor-odio con su padre, con quien acabará pareciéndose más de lo que cree. Por último encontraremos a Alexius, uno de los vigías más jóvenes del que poco puedo decir, pues sería bastante spoiler.

La novela está narrada en tercera persona, siempre desde la perspectiva de uno de estros cinco personajes, a partir de quienes conoceremos todo lo sucedido. Junto a ellos encontraremos un amplio abanico de personajes compuesto por familiares y amigos en quienes nuestros protagonistas deberán apoyarse, como es el caso de Emilia para Cleo, su hermana mayor, así como sus íntimos amigos Nic y Mira, su guardia personal Theon u el odioso Aron Lagaris, su prometido. Jonás siempre tendrá el apoyo de Brion, su mejor amigo y fiel compañero, y así sucesivamente.


El reino de Gaius, Limeros.
Esta primera parte es bastante introductoria y lo que más importa en ella son las relaciones que entre los personajes se van hilando en casi todas sus páginas. No obstante, eso no impide la cabida de una espectacular batalla y un desenlace de infarto que te deja con ganas de más.


Morgan Rhodes.
En La primavera de los rebeldes nos encontramos con la historia justo al poco tiempo en el que concluyó la primera parte. Aquí aparecerán nuevos personajes, destacando por encima de todos a Lysandra, una chica que parece un plagio de la genial y querida Katniss Everdeen de Los juegos del hambre, entre otros. En esta ocasión la narración, si bien continua empleando la tercera persona omnisciente, se extiende más allá de los protagonistas del libro anterior a otros como la propia Lysandra, Gaius, otros vigias además de Alexius, la reina Althea, Nic, entre otros. Teniendo en cuenta que puede haber lectores que no han leído la primera parte todavía, no voy a referir aquí nada sobre la trama, para no quitaros la sorpresa. Esta segunda parte me gustó más que la primera −la cual me enganchó mucho, pues me la leí en solo dos días− ya que la historia avanza considerablemente. El tema de los vástagos sigue siendo aquí algo bastante ambiguo y las relaciones entre los personajes se vuelven más sólidas y férreas, modificando algunas −odio-amor y viceversa, conocidos-amistad, etc− que permite explorar mejor la profanidad de los personajes. Sin duda alguna mi favorito es Jonás por su carácter luchador y por las desgracias que lo rodean. Resulta imposible no sentir empatía por él. Además es un guerrero nato y nos brinda muchas escenas impactantes y la evolución de sus sentimientos e ideología resulta fascinante. Tras él me quedo con Cleo, cuya progresión de mimada a idealista, rebelde y luchadora también está muy bien llevada y resulta inevitable quererla, aunque a algunos pueda no parecérselo así. Lysandra también me gusta mucho a pesar de la poca originalidad que la rodea al imitar descaradamente a Katniss −arco, trenza y rebelde− o el propio Nic. Lucía me cae bien y ya, no es un personaje del que tenga mucho que decir. Y con respecto a Magnus y Gaius, los odio. Me dan ASCO. No los soporto. Esa crueldad gratuita que se gastan ambos es… horrible. Magnus por lo menos llega a hacer algo en el segundo libro −aunque creo que no le correspondía a él hacerlo− que dices olé. Pero eso no le salva. Sinceramente, no sé con que me encontraré con ellos en los otros dos libros de la saga, pero espero que ambos la palmen. Que horribles son, por Dios. Me hacían arder bilis de una forma descomunal, aunque están a años luz de despertarme lo mismo que me provocaban Big Jim y Junior en La Cúpula. Y hablando de eso, en este libro os asombrareis con la cantidad de muertes que hay. La autora es muy fan de Juego de Tronos y así lo demuestra tanto en ambientación como en el tema de las muertes, pues en un abrir y cerrar de ojos la van cayendo un sinfín de personajes. Ojo con quien os encariñáis, porque Rhodes se gasta mucha sangre fría. Yo temo pos los míos y espero y deseo que no me los toque.


En definitiva, os recomiendo su lectura si sois amantes de la fantasía con cierto toque medieval y de misticismo. A mí no me defraudó y estoy desando leer ya la tercera parte, El abrazo de las tinieblas, que reseñaré en cuanto pueda leer −que será allá por junio probablemente.−



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